¡Saludos y bienvenidos a nuestro boletín de abril de Creando Conexiones! En solo unos días, vamos a tomar tiempo para leer las Escrituras y considerar los eventos que tuvieron lugar durante la semana de la pasión o sufrimiento de Cristo. El fundamento de nuestra fe cristiana se basa en Su vida perfecta y sin pecado, Su muerte expiatoria por nuestros pecados, Su sepultura en una tumba prestada, y, ¡Su gloriosa resurrección de entre los muertos! Durante siglos, los cristianos han expresado su fe en palabras como las que se encuentran en el Credo de los Apóstoles: “Creo que padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado. Él descendió a los muertos. Al tercer día resucitó.” Hoy quiero declarar lo que los ángeles dijeron a las mujeres que fueron a la tumba el domingo por la mañana temprano: “Él no está aquí, porque ha resucitado, tal como dijo”.
Por unos minutos quiero enfocarme en los eventos que sucedieron según la narración que se encuentra en Juan 20:1-10:
Y el primer día de la semana María Magdalena fue* temprano al sepulcro, cuando todavía estaba* oscuro, y vio* que ya la piedra había sido quitada del sepulcro. 2 Entonces corrió* y fue* a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús amaba, y les dijo*: Se han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto. 3 Salieron, pues, Pedro y el otro discípulo, e iban hacia el sepulcro. 4 Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro; 5 e inclinándose para mirar adentro, vio* las envolturas de lino puestas allí, pero no entró. 6 Entonces llegó* también Simón Pedro tras él, entró al sepulcro, y vio* las envolturas de lino puestas allí, 7 y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con las envolturas de lino, sino enrollado en un lugar aparte. 8 Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó. 9 Porque todavía no habían entendido la Escritura, que Jesús debía resucitar de entre los muertos. 10 Los discípulos entonces se fueron de nuevo a sus casas.”
Este es un evento muy interesante que tuvo lugar en el día de resurrección. Todos los evangelios coinciden en que María Magdalena fue la primera persona en ir a la tumba de Jesús cuando aún estaba oscuro. Cuando llegó y vio que la piedra había sido removida, su primer pensamiento fue que alguien vino y robó el cuerpo de Jesús. Corrió a buscar a Pedro y al otro discípulo diciéndoles que alguien se había llevado el cuerpo de Jesús. Ella no lo entendió. Ella no vio una resurrección, ella vio un robo. Tenga en cuenta que el autor del evangelio de Juan es “Juan el amado”, pero nunca se identifica en primera persona y solo dice, “el otro discípulo”, o “el discípulo a quien Jesús amaba”. Así se veía a sí mismo. ¿Cómo te ves hoy? ¿Cómo te describirías a los demás? ¿Te ves a ti mismo como un discípulo? Un discípulo es alguien que es un estudiante o un seguidor que vive de acuerdo con las enseñanzas, el modelo y el ejemplo de Jesús. Sin duda, Juan vivió su vida sabiendo que Jesús lo amaba. Mi oración es que tú y yo vivamos nuestras vidas con la misma seguridad. Pero entiende, Juan estaba muy cerca de Jesús, lo conocía bien. Cuando los discípulos se reunieron para la última cena de Pascua, Juan 13:23 dice, “Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa reclinado en el pecho de Jesús”. Ahora recuerda, Juan es el narrador aquí, no otra persona. Pedro estaba al lado de Juan y por lo tanto en este contexto preguntaba quién era el traidor. Tome esto en consideración mientras miramos nuevamente lo que sucedió en la mañana del día de resurrección.
Cuando María les dijo que el cuerpo de Jesús había desaparecido, Pedro y Juan corrieron al sepulcro. Juan corrió más rápido y llegó primero. Él miró dentro de la tumba y vio las envolturas de lino allí, pero no entró. Pedro llegó y entró directamente. ¿No suena esto como Pedro, muy audaz e impetuoso? Note, Juan 20:6-7, “6 Entonces llegó* también Simón Pedro tras él, entró al sepulcro, y vio* las envolturas de lino puestas allí, 7 y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con las envolturas de lino, sino enrollado en un lugar aparte”. Esto es interesante. He estudiado lo que otros han comentado al respecto. Muchos creen que las envolturas de lino estaban allí como un capullo lo cual, para Pedro y Juan, era un misterio, pero una indicación de que el cuerpo de Jesús no había sido robado. La envoltura facial como un paño, como lo que tengo en la mano, no estaba con las otras envolturas, sino que estaba enrollada en un lugar aparte. La Nueva Traducción Viviente dice, “…doblado y colocado aparte de las otras tiras”.
¿Qué significa esto posiblemente? Algunas personas han hecho circular la historia de que este lienzo doblado era una tradición judía que significaba que el maestro regresaría pronto, pero esta historia no ha demostrado ser cierta o precisa, por lo que evitaremos esa idea. Quiero sugerir otro posible significado de este lienzo. Versos 8 y 9 dicen: “8 Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó. 9 Porque todavía no habían entendido la Escritura, que Jesús debía resucitar de entre los muertos”. Los discípulos de Jesús aún no entendían las profecías del Antiguo Testamento acerca de la muerte y resurrección del Mesías. Fueron devastados estando en el Calvario. Quiero sugerir, y es sólo mi sugerencia, pero creo que tiene mérito, que fue lo que Juan vio lo que le hizo creer. Recuerda, Juan probablemente siempre comía en la mesa cerca de Jesús. Conocía a Jesús probablemente mejor que la mayoría. Posiblemente se fijó en la forma en que Jesús doblaba una servilleta o un paño. La palabra para este lienzo se puede usar como servilleta o paño de sudor para la cabeza. La Escritura dice que este lienzo estaba cuidadosamente doblado. ¿Reconoció Juan que estaba doblado como había visto a Jesús doblar una servilleta? Tenga en cuenta que la Escritura dice: "Él vio y creyó".
¿Hay algo en la manera en que vivimos como discípulos de Jesús que podría ser un indicador como uno lienzo bien doblado? ¿Reconocen otros a Jesús en nosotros? ¿Podrían estar otros convencidos de que Jesús está vivo, al ver nuestro amor, nuestro servicio, nuestro sacrificio, nuestro perdón, nuestra generosidad o incluso el poder del Espíritu Santo manifestó en nosotros? En esa misma noche Jesús dijo a Tomás, “29 Jesús le dijo*: ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que no vieron, y sin embargo creyeron” (Juan 20:29).
Hoy la única evidencia física que tenemos es la vida cristiana de otras personas vivan ante nuestros ojos. Si tenemos un fundamento más seguro, tenemos los relatos históricos y proféticos en las Escrituras que nos hablan de una tumba vacía y las profecías de que Jesús viviría, moriría y resucitaría. Entonces, hoy, si crees en la resurrección de Jesús, “¡eres bendito!” ¡Felices Día de Resurrección!
Dennis Rivera
Director, Relaciones Hispanas & Étnicas

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