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Avivamientos y mujeres

Este mes quiero centrarme en el ministerio de la mujer dentro de nuestra creciente confraternidad de las Asambleas de Dios, y específicamente entre nuestros distritos hispanos y confraternidades étnicas. Cuando reciba este video, muchos de nosotros estaremos en Columbus, Ohio, en la reunión bienal del Concilio General. El miércoles 2 de agosto por la noche, habrá una histórica reunión de recepción para las Mujeres Étnicas que sirven en el Ministerio organizada por la presidenta de nuestra Fraternidad Coreana de Habla Inglesa, Saehee Duran. Crystal Martin, directora de la Red de Mujeres Ministras, también estará presente. Creo que es importante que reconozcamos cuándo Dios está elevando a las mujeres a un lugar de liderazgo espiritual y organizacional.

Lucas en Hechos capitulo uno nos presenta el cambio de paradigma de los últimos días donde las mujeres son levantadas por el Espíritu Santo con un llamado al ministerio para profetizar al lado de los hombres. Lucas 1:14 dice, “Todos estos estaban unánimes, entregados de continuo a la oración junto con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con los hermanos de Él.”

La palabra “estos” en ese versículo se refiere a los apóstoles. Lo que significa, los apóstoles, junto con las mujeres, se dedicaban a la oración. Entonces, cuando el Espíritu Santo descendió el día de Pentecostés, las mujeres estaban presentes y también fueron llenas de Espíritu. ¿Cuántas mujeres estaban presentes? No lo sabemos, pero se contaron entre las 120 personas presentes. Lucas también cita una profecía del Antiguo Testamento pronunciada por el profeta Joel, “Y sucederá en los Últimos días —dice Dios—que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; 18 y aun sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré de mi Espíritu en esos días, y profetizarán” (Hechos 1:17-8). El Espíritu Santo llena y unge tanto a hombres como a mujeres para proclamar la verdad y las revelaciones de Dios a través de la profecía. Lucas destaca muy intencionalmente el papel de la mujer en el plan de Dios en la redención, que se desarrolla más que cualquiera de los otros tres evangelistas del evangelio.

Si presta mucha atención al leer Lucas-Hechos, verás cómo Lucas entreteje en muchas historias la inclusión de hombres y mujeres juntos, dos mujeres juntas, un grupo de mujeres, o alterna sus historias entre hombres y mujeres. Un buen ejemplo se encuentra cuando Lucas cuenta la narración del nacimiento de Jesús y presenta a Zacacrías y Elisabet. Es escribe, “Ambos eran justos delante de Dios, y se conducían intachablemente en todos los mandamientos y preceptos del Señor” (Lucas 1:6). En la historia, Elisabet se le promete un hijo (Juan el Bautista), que será lleno del Espíritu Santo mientras esté en el vientre de su madre. Elisabet también se llena del Espíritu Santo al escuchar el saludo de María, quien también esperaba un hijo (el niño Jesús). Entonces, vemos a dos mujeres hablando entre sí y profetizando en Lucas 1:39-56. Zacarías, que se había quedado mudo porque no creyó en la promesa de Dios, también fue lleno del Espíritu Santo cuando nació su hijo. En Lucas capítulo 2:21-38, cuando Jesús es llevado al templo para ser presentado al Señor, nos encontramos con Simeón y Ana, quienes profetizan sobre la vida y el ministerio de Jesús. En Lucas capítulo 4, después de que Jesús fue lleno del Espíritu Santo, fue rechazado en su ciudad natal de Nazaret, observe que Jesús responde a su incredulidad al compararse con Elías, quien fue alimentado milagrosamente por la viuda de Sarepta y luego también sanó a Naamán el sirio, ambos gentiles. Tenga en cuenta que la historia contiene una mujer y un hombre. De nuevo, en Lucas 4, cuando Jesús trasladó su ministerio a Capernaúm, echó fuera un demonio de un hombre en la sinagoga y poquito despues sanó a la suegra de Pedro (Lucas 4:31-39). Nótese nuevamente la alternancia entre un hombre y una mujer en Lucas capítulo 7. Jesús sana al esclavo de un centurión (Lucas 7:1-10), y poco después resucita al hijo de la viuda de Naín, cuyo único hijo estaba siendo llevado al cementerio para ser sepultado (Lucas 7:11-17). Lucas destaca a un grupo de mujeres en Lucas 8:1-3, “ Y poco después, Él comenzó a recorrer las ciudades y aldeas, proclamando y anunciando las buenas nuevas del reino de Dios; con Él iban los doce, 2 y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, 3 y Juana, mujer de Chuza, mayordomo de Herodes, y Susana, y muchas otras que de sus bienes personales contribuían al sostenimiento de ellos". En Lucas 10:38-42 vemos a Lucas destacando las respuestas característicamente diferentes a Jesús de parte de Marta y María, las dos hermanas de Lázaro. Jesús reprende suavemente a Marta por su distracción y preocupación, pero permite que María, (que estaba sentada entre los hombres a los pies de Jesús), permanezca allí, e incluso la felicita por su elección.

En Hechos 16, Lucas nos cuenta la historia de la conversión de una mujer de negocios llamada Lidia, así como la liberación de una esclava poseída por un demonio. Lucas nos dice que en Tesalónica Pablo tuvo éxito en el ministerio, 4 Algunos de ellos creyeron, y se unieron a Pablo y a Silas, juntamente con una gran multitud de griegos temerosos de Dios y muchas de las mujeres principales” (Hechos 17:4). En Atenas, Pablo tuvo cierto éxito, pero Lucas escribe: “34 Pero algunos se unieron a él y creyeron, entre los cuales estaban Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y otros con ellos” (Hechos 17:34). En Hechos 18, se nos presenta a una pareja de ministros, Aquila y Priscila, que luego aparecen como Priscila y Aquila. Parece que compartían la responsabilidad de su ministerio mutuamente.

Permítanme terminar diciendo que cada avivamiento pentecostal eleva a hombres, mujeres y jóvenes cuando responden al llamado de Dios para servir como líderes. Estamos agradecidos por las mujeres que han respondido al llamado de Dios para servir en el liderazgo nacional, distrital y en las confraternidades etnicas: Donna Barrett, Doris Quiros, Que Nguyen, Saehee Duran, Maricela Hernández y Silvia Carrizo. También quiero destacar a nuestras directoras Juveniles de los Distritos Hispanos: Giselle Flores, Sandra Caballero, Dulce López, Sigmarie Rodríguez y Letty García. No podría empezar a enumerar a todas las mujeres que han plantado y pastorean nuestras iglesias hispanas y otras de minorías étnicas, pero quiero decir: Gracias. Honramos, oramos y nos asociamos contigo y reconocemos el impacto de tu ministerio en nuestra nación y en el mundo. ¡Que Dios continúe bendiciendo y usando tu ministerio para hacer crecer Su reino!

Dennis Rivera
Director, Relaciones Hispanas & Étnicas